Durante la semana que transcurrió, en el mercado dejaron de hablar sobre los goles de Lionel Messi y del Mundial de Fútbol. El nuevo trending topic fue la dinámica reciente del tipo de cambio. Los dólares financieros se consolidaron en los niveles más altos desde comienzos del año (el MEP llegó a superar los $ 1.500 y el Contado con Liquidación los $ 1.580). Por su parte, el mayorista llegó a $ 1.479, un máximo nominal desde las elecciones de octubre del año pasado. Solo en junio, el tipo de cambio acumula subas de 4,5% en el segmento mayorista, 4,2% en el minorista, 3,9% en el CCL y 6% en el MEP, describe el reporte de GMA Capital.
Algo similar es la evaluación que ha realizado RICSA: un frente cambiario con presión estacional de fin de semestre, pago de deuda por el Tesoro, compras de Gas Natural Licuado y aguinaldos, un combo que implica más movimientos de divisas. Asimismo, los cierres de balance generaron una tensión contenida.
En términos de price action, la estrategia más golpeada fue el carry trade, una de las maniobras más rentables en 2026. El avance del CCL no mostró piedad y evaporó dos meses de ganancias en dólares (aunque a mediados de la semana, el dólar había insumido cuatro meses positivos), describe el economista Nery Persichini. Con datos al jueves pasado, en el mes hacer tasa en pesos con devengamiento dejó un rojo de 2,5% en dólares, la primera pérdida mensual desde septiembre de 2025 (-8,3%).
La magnitud del movimiento también debe ponerse en perspectiva. Con el tipo de cambio aún a una distancia de 18% del techo de la banda, la reciente suba puede interpretarse como un reacomodamiento dentro del régimen cambiario, que permite recuperar parte de la competitividad-precio perdida durante los últimos meses.
El cierre del primer semestre deja algunos desafíos para la segunda mitad de este 2026, si se toma en cuenta que soplan buenos vientos en materia de exportaciones. El Banco Central aprovechó para acumular más divisas para sus reservas, con las liquidaciones que dejo la cosecha gruesa. Frente a ese escenario, es probable que el agro ya no aporte tantos dólares hacia el cierre del ejercicio anual.
Además del comportamiento internacional del dólar, la corrección en los precios de los commodities habría comenzado a reducir los incentivos del sector agropecuario para liquidar. La soja se ubica en torno de los U$S 412 por tonelada y el trigo en U$S 212, con caídas de 5,2% y 7,4% respectivamente, y por debajo de los picos alcanzados durante mayo. El maíz, por su parte, retrocedió 11,6% hasta los U$S 162 por tonelada y ya cotiza por debajo de los valores de comienzos de año, de acuerdo con la evaluación de GMA. Las perspectivas continúan siendo favorables en términos de volumen. La campaña agrícola podría generar ingresos por hasta U$S 35.000 millones, entre U$S 3.000 y U$S 5.000 millones por encima del ciclo anterior, impulsada por una cosecha cercana a los 150 millones de toneladas entre soja, maíz, trigo y girasol, que podría brindar algo de aire en la oferta de divisas en el mercado de cambios.
El segundo semestre
La combinación de compras más moderadas en el spot y la actividad en futuros y dollar linked sugiere un intento por transitar hacia un nuevo equilibrio cambiario sin abandonar el objetivo de acumulación de reservas, indica Persichini. El punto ya no sólo es cuánto compra el Banco Central (BCRA), sino cómo administra la corrección del tipo de cambio sin que eso desordene el resto del esquema. Y es que el programa ingresa ahora en una etapa menos cómoda. Sin el mismo viento de cola global, con menores ingresos estacionales de divisas por parte del agro y con una demanda de cobertura que vuelve a ganar protagonismo, la tensión sobre los dólares empieza, lentamente, a hacerse visible. En ese contexto, el desafío pasa por administrar una sintonía cada vez más fina entre tasas que habiliten la recuperación del crédito y la actividad, un tipo de cambio relativamente estable y la necesidad de seguir recomponiendo reservas.
El dólar oficial operó sin cambios y el "blue" bajó: cómo cerraron este viernesA favor, acota GMA, el frente financiero luce más encaminado que hace unos meses. Los vencimientos de julio aparecen casi cubiertos por la caja en dólares del Tesoro y el anuncio de garantías de organismos internacionales permitiría aliviar parte del panorama de compromisos de 2027. En ese sentido, las dudas sobre el nivel de reservas necesario para entrar a 2027 pasarán menos por el pago puntual de los vencimientos y más por la dinámica del sector externo, la demanda de divisas y un calendario electoral que empieza a ganar peso como driver de expectativas. En este marco, y tomando como referencia principal su escenario base, GMA sigue viendo valor en los segmentos de la curva con cobertura frente a una mayor nominalidad.
Más allá del comportamiento del mercado, la administración del presidente Javier Milei no pierde de vista el pago de los compromisos en moneda extranjera que deberá afrontar la Argentina. Por caso, ayer consiguió otros U$S 266 millones para pagar el vencimiento de U$S 4.300 millones de comienzos de julio y, en paralelo, inyectó $ 3 billones al mercado en la licitación de deuda en moneda extranjera y local. Esta operación forma parte de la estrategia para seguir honrando las deudas y dejar atrás una historia de incumplimientos que alejó al país del mercado voluntario de créditos.
Desde el fin del cepo: ¿cuántas divisas se adquirieron?
Desde abril del año pasado, cuando el Gobierno dispuso el fin del cepo cambiario para las personas físicas, los argentinos compraron casi U$S 39.000 millones. En mayo, las “Personas humanas” realizaron compras netas por U$S 2.667 millones, según el Banco Central. Estuvieron explicadas por billetes en moneda extranjera y giros de divisas sin fines específicos por U$S 1.804 millones y U$S 408 millones. Además, las “Personas Jurídicas” realizaron ventas netas por U$S 212 millones y U$S 114 millones, respectivamente.
El destino: ¿cuántas personas operaron?
Según el reporte del Banco Central, durante mayo participaron 1,4 millones de personas del lado comprador, con adquisiciones brutas cercanas a los U$S 2.260 millones. Del lado vendedor, unos 730.000 individuos desprendieron divisas por U$S 456 millones. Mayo tuvo el registro más bajo desde febrero, debido a una diversificación, según el BCRA: ahorro en bancos locales, formación de activos externos y cancelación de consumos realizados con tarjeta en el exterior.